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El decantador tiene una misión muy clara dentro del mundo del vino. Con la decantación se consiguen eliminar las impurezas del vino, algo que suele hacerse principalmente con los vinos con más solera como los “Gran Reserva” por ejemplo.

Decantador de Vino

¿Has utilizado un decantador alguna vez?

Otra finalidad que se busca con el decantado del vino es poder acelerar la suavización de los taninos que se crean de forma natural con el envejecimiento del vino en la botella, por eso es tan importante el decantado.
En el uso del decantador hay diferentes posturas, algunos expertos sugieren que el decantado debe hacerse en toda clase de vinos y otros apuntan a que únicamente debe hacerse con los vinos más selectos, para que mantengan intactas sus cualidades en todo momento.

El método de decantado lleva su tiempo y si la botella es de un vino muy bueno es conveniente colocar la botella en posición vertical dos días antes de abrirla, con lo que se consigue el asiento en el fondo de la botella de cualquier sedimento del vino.

Qué pasa cuando usamos un decantador

El vino se pasa desde la botella al decantador, impidiendo que los posos o cualquier agente que pudiera estar en suspensión en el vino se quede retenido y pase al decantador completamente limpio. Se trata de un producto natural, por lo que es normal que en ocasiones podamos encontrar alguna clase de residuo, pero es completamente inofensivo para la salud.

Además de limpiarlo de impurezas, con la decantación se busca un buen aireado del vino evitando que permanezcan los olores que han acompañado al vino durante todo su envejecimiento, especialmente si son vinos reserva o crianzas, como nuestro Marmallejo.

Ahora que ya sabes qué es lo que sucede cuando usamos un decantador, antes del consumo de un vino reserva o crianza, sigue los siguientes pasos:

  1. Abre con cuidado la botella para evitar agitar esos sedimentos.
  2. Posteriormente pasa el vino hacia el decantador lentamente.
  3. Una vez en él, hay que dejar reposar el vino de media hora a una hora.
  4. Transcurrido el tiempo ya se puede servir sin ningún problema.

Es muy sencillo. ¡Ahora te toca a ti!

 

 

A la hora de degustar vino hay que utilizar el olfato, donde recibiremos mucha información de lo que vamos a beber y nos aportará muchos matices. Obviamente no todo el mundo sabe cómo oler el vino ni tampoco qué es lo que tiene que encontrar oliéndolo, por ello es necesario practicar mucho para ir reconociendo poco a poco esos matices que hacen tan característico a un buen vino.

La importancia de oler el vino

¿Hueles el vino antes de beberlo?

¿Qué olores nos encontraremos en el vino?

Son tantos los olores principales que podemos encontrarlos en el vino que aunque enumeremos muchos, seguramente no estarán todos, pero los más característicos son los olores a hierbas, frutos, vegetales, flores e incluso los químicos. Nos encontraremos con olores de canela, menta, hierba recién cortada, tomates frescos, flores, cítricos, frutas y todo un abanico de olores característicos.
Un detalle que hacen muchas personas a la hora de oler un vino es oler el corcho, algo con lo que muchos expertos no están de acuerdo dado que un corcho no puede proporcionar otra información que no sea si está contaminado por un hongo. El corcho solamente debe oler a corcho; si se quiere conocer el estado del vino lo mejor es saborearlo.
La mejor forma de oler el vino es realizando profundas inspiraciones, donde cada una de ellas nos proporcionará la información de cada vino que olamos. Eso sí, no hay que hacerlo más de dos o tres veces porque la nariz puede fatigarse.
Es muy importante tener en cuenta que el olfato es, junto al gusto y a la vista, uno de los sentidos más importantes para percibir los muchos detalles que proporciona un buen vino, por tanto si estamos constipados o incluso si tenemos anosmia, aunque sea muy ligera, no tendremos la oportunidad de percibir todos los detalles, para lo que hay que estar en perfectas condiciones.

El vino es una de las bebidas más antiguas de las que se tiene constancia y a pesar de que durante la historia ha habido muchas otras, no todas han evolucionado y cambiado tan bien como el vino. Se trata de una bebida que proporciona muchos beneficios para la salud e incluso de las pocas bebidas alcohólicas que recomiendan los médicos en la dieta.

Beneficios del vino

Algunos médicos recomiendan introducir el vino dentro de las dietas

¿Qué beneficios nos aporta el vino?

Después de haber realizado un gran número de estudios sobre el vino muchos profesionales han determinado que el consumo leve o moderado del vino provoca reacciones muy beneficiosas para nuestro organismo como por ejemplo mejorar notablemente la agilidad mental, mejora el riego sanguíneo a nuestro cerebro, cumple funciones anticoagulantes y tiene la propiedad de evitar que aparezca el endurecimiento de las arterias.

El vino también está recomendado para aquellas personas que quieren perder peso dado que su consumo activa un gen llamado SIRT1, el cual impide la formación de células de grasa, permite el movimiento de las glándulas ya existentes. Una ingesta de unos 40 gramos de vino al día reduce la obesidad y el sobrepeso, por eso es tan recomendable beber un vaso de vino en las comidas, preferiblemente vino tinto, como nuestro Begastri Ecológico.

Otro aspecto muy importante del consumo del vino es que ayuda a tener unos dientes más sanos. Según diferentes investigaciones realizadas por la Universidad de Pavia en Italia, la costumbre de tratar las infecciones de encía no responde únicamente a algo tradicional sino que tiene una base científica. Se ha demostrado que el vino frena notablemente el crecimiento de estreptococos en la boca, asociadas a la caries o gingivitis entre otras muchas afecciones.

Para finalizar, no podemos olvidarnos de uno de los elementos más importantes con los que cuenta el vino, el resveratrol, procedente directamente de la uva. Este elemento combate directamente los efectos negativos que acarrea llevar una vida sedentaria, consiguiendo retrasar el proceso de deterioro lógico órgano-muscular.

Beber vino son todo ventajas. ¿Te animas a incluirlo en tus comidas diarias?

26 enero, 2015

Historia del sacacorchos

Aunque pueda parecer algo relativamente moderno, la historia del sacacorchos, la cual se remonta allá por el siglo XVII, momento en el que aparecieron los primeros, coincidiendo con el aumento del uso de las botellas de vidrio soplado, las cuales necesitaban un tapón para mantener las cualidades de los vinos que se guardaban en su interior.

A pesar de ello, su uso comenzó a extenderse más con la llegada del siglo XVIII, donde aparecería la botella tal como la conocemos actualmente, lo que permitió su almacenaje en horizontal, por lo que se necesitaba un tapón que impidiera cualquier clase de filtración del vino hacia el exterior.

El más común es el sacacorchos con forma de "T"

La forma más común del sacacorchos es la “T”

Aunque se propusieron diferentes materiales para taponar las botellas, el corcho fue el que finalmente se impuso ante todos y comenzó a ser utilizado en las botellas de vino. Gracias a las características de este material, el contacto del vino con el corcho hará que éste se dilate y selle totalmente el cuello de la botella.

A pesar de que una de las primeras referencias existentes del sacacorchos nos remonta al siglo XVII, no sería hasta un siglo después cuando éste comenzase a ser mucho más utilizado. El estilo siempre ha sido el mismo, una barrena helicoidal que se introduce en el corcho y que con cierta tensión permite su extracción.

Cómo ha evolucionado el sacacorchos

Con el paso del tiempo el sistema no ha cambiado mucho, lo que sí ha sufrido diferentes modificaciones ha sido el diseño, pudiéndolo encontrar en la clásica forma de “T”, con mangos ergonómicos de madera, plástico u otros materiales, con diseños modernos y un gran número de características diferentes como por ejemplo los sacacorchos de una o dos palancas o los de láminas entre otros.

Sus orígenes fueron relativamente sencillos, pero hoy en día el sacacorchos se ha convertido en una pieza indispensable dentro del mundo del vino.

Falta apenas un mes para que se celebre uno de los días más románticos del año, San Valentín, donde los enamorados y enamoradas de todo el mundo profesan su cariño mutuo con agasajos en forma de regalos y alguna que otra sorpresa que refrende el amor entre ambos.

¡Chin-chin por los enamorados!
¡Chin-chin por los enamorados!

Son muchas las propuestas posibles para tener en cuenta en este día tan especial para muchas personas y una de ellas es preparar una cena romántica a la luz de las velas, con alguna elaboración gastronómica especial, algo que no se haya hecho nunca o solo se haga en contadas ocasiones; eso sí, todo ello pudiendo acompañarlo de un vino de la máxima calidad como nuestro Tinto Crianza Marmallejo.

A muchas personas les gusta el vino a la hora de comer o de cenar, por lo que puede ser un estupendo detalle en ese momento tan romántico que todo enamorado espera pasar en ese día tan especial, aunque siendo sinceros, tanto el amor como el vino pueden, y deben, ser degustados en cualquier momento del año.

¿Qué vino elegir para esta cita tan especial?

No importa si se elige un vino tinto Begastri o un rosado Azeniche, si se prefiere un espumoso o un “frizzante amabile”. Todo depende de los gustos de cada uno, por lo que siempre encontraremos uno que se adapte a nuestros gustos.

Hay bodegas que han creado vinos especiales de cara a esta celebración, aunque no se trata de otra cosa que una estrategia comercial donde a los vinos les ponen nombres sugerentes, con palabras relacionadas con amor, corazón o beso entre otras.

Pese a ello, se siguen vendiendo muchos vinos “románticos” de cara a estas fechas. Lo importante es culminar una buena comida o cena con un brindis especial con tu pareja.

13 enero, 2015

Las calorías del vino

La ingesta de alcohol suele ser uno de los lastres para muchas personas a la hora de perder peso y todos sabemos que el alcohol tiene calorías, pero no por ello hay que dejar de beber radicalmente un producto como el vino por ejemplo. Ya vimos en un post anterior algunos beneficios del vino. Lo único es que tendremos que controlar más la cantidad que se bebe y llevar un control sobre las calorías que esto nos aporta.

calorias-del-vino

Una copa de vino tiene sus benefícios

Está demostrado médicamente que las sustancias del vino aportan una gran cantidad de beneficios al cuerpo, pero también calorías. ¿Cuántas calorías aportan las diferentes clases de vino?

Vino tinto

Son muchas las clases de vino tinto que hay y cada una con su índice de calorías, unas más y otras menos, aunque el vino tinto se mueve en un margen más o menos estable de calorías. Una copa de vino de unos 150 mililitros tiene un índice de calorías que ronda entre las 80 y las 110.

Hay que tener en cuenta si el vino se mezcla con refresco o con gaseosa, lo que hará que las calorías aumenten, por lo que si se quiere llevar un estricto control de las calorías, lo mejor es consumirlo solo.

Vino rosado

El vino rosado cuenta con un índice calórico que ronda entre las 70 y las 100 calorías por cada copa de 150 mililitros. Por otro lado hay que tener en cuenta si es de aguja o espumante, lo que puede aumentar este índice.

Vino blanco

Para finalizar, el índice calórico del vino blanco se encuentra entre las 100 y las 120 calorías y depende de si es espumoso, dulce, etc. Otros vinos que no hemos incluido en esta lista son los dulces como el oporto, mistela, etc., los cuales tienen un alto índice de calorías, por lo que si se quiere bajar de peso hay que limitar al máximo su consumo.

En la actualidad, el vino es una de las bebidas más consumidas del mundo, algo que le ha llevado muchos siglos, porque aunque esta clase de bebida tiene unos cuantos siglos a sus espaldas, tuvo un tiempo en el que otras bebidas le hacían una fiera competencia, especialmente durante el siglo XX donde cerveza y diferentes refrescos, así como café y té, se disputaban ser la bebida más consumida.

La botella más antigua del mundo

¿Te imaginas recorrer una bodega de hace más de 1.650 años?

Cuando echamos la vista atrás nos damos cuenta que es una bebida realmente antigua que ha formado parte de muchos de los acontecimientos de la historia y puede que nos asalte la pregunta de cuál es el vino más antiguo del mundo. A pesar de que hay muchas añadas realmente buenas y con un montón de años de reserva, hay una que sobrepasa a la más veterana.

¿Dónde se encuentra la botella vino más antigua del mundo?

En el museo Histórico Pfalz, de la ciudad alemana de Speyer, alberga la botella de vino más antigua del mundo la cual puede tener nada más y nada menos que 1.650 años de antigüedad, algo de lo que no puede presumir ninguna de las botellas de vino más viejas que haya en la actualidad.

Fue descubierta en el año 1867 y se puede decir que se trata de una botella de cristal sellada con cera y en su interior hay un líquido de extraño color que, obviamente, ya no es vino. Fue enterrada con una persona que se cree que era un noble romano, muy cerca de la ciudad de Speyer.

A pesar de que fue analizada en diferentes ocasiones, nunca ha llegado a abrirse para ser analizada en profundidad, porque seguramente se romperá el cristal, lo que haría que a su vez se echase a perder su contenido, por tanto se ha decidido dejarla como está y exponerla tras una vitrina, recibiendo el reconocimiento como la botella de vino más antigua del mundo.

Un alto porcentaje de los mejores vinos del mundo suelen ser envejecidos en barricas de madera en lugar de los grandes tanques de acero inoxidable. La elección de las barricas es muy sencilla: realza los sabores y los olores de los buenos caldos.

barricas de roble francés

Las barricas, lugar de reposo del vino

¿Por qué se elige el roble francés?

Se elige por su resistencia, por la ausencia de sabores indeseables para los vinos o incluso cambios en cuanto a su coloración. Además la madera de roble cuenta con un olor a madera neutro, algo que no sucede con todas las maderas, y cuenta con altos niveles de tanino, un componente muy importante para el sabor de vino, siempre en las cantidades adecuadas.

El roble francés es muy apreciado y en nuestro país vecino hay grandes robledales compuestos principalmente por roble blanco, el que se suele utilizar para la creación de los barriles donde descansarán los buenos caldos. Dentro de las curiosidades con las que cuenta el mundo del vino relacionado con esta clase de madera, hay que decir que en Francia hay bosques específicos para el mundo del vino.

Lugares como Alliers, Troncais o Nevers entre otros, son los que nutren a la industria de la creación de los barriles y hay que decir que cada uno de los bosques cuenta con robles que otorgan diferentes matices a cada vino y que en ocasiones el caldo no se queda todo el tiempo en el mismo barril sino que es posible que sea trasvasado a otro para aportarle diferentes características.

Pero el roble francés no es el único roble destinado para la fabricación de barriles, también está el roble americano (bastante más barato que el francés) el roble rumano o incluso el roble de la Península Ibérica, todos ellos capaces de aportarle propiedades muy especiales a los vinos que solemos consumir o exportar a otros países.

Todos sabemos que el vino es un producto perecedero y se puede estropear estando incluso en la botella. Sería una pena desperdiciar un buen caldo por no tener en cuenta unos mínimos consejos sobre cómo conservar el vino. Con esto conseguiremos degustar el vino en las mejores condiciones.

Cómo conservar el vino

Una vinoteca es un buen lugar para conservar un vino

La mejor forma de conservarlo para que tenga durante más tiempo sus propiedades es teniendo una vinoteca, aunque no todo el mundo dispone de ella, pero no hay problema porque se pueden poner en marcha otras opciones para su conservación y una de ellas, muy importante, es alejarlo de fuentes de calor o demasiado frío, olores o incluso la luz solar, dado que ésta puede provocar reacciones químicas que afectarían negativamente al vino.

La humedad relativa también juega un papel determinante a la hora de conservar el vino y debe estar entre un 65 y un 80%, fácilmente obtenibles gracias a humidificadores, pero siempre teniendo especial cuidado en no crear un ambiente demasiado húmedo porque arruinaría el vino.

Para conservar el vino en buen estado, las botellas siempre deben estar boca abajo o en posición horizontal para tener contacto con el corcho, con esto se evita que se seque y se mantenga en buen estado. Un corcho seco se agrietará y permitirá la entrada del aire o incluso que caigan pequeños trozos al vino, estropeándolo.

Si se quiere profundizar un poco más sobre el vino y su conservación, tener un termómetro cerca de donde se encuentre el caldo nos ayudará a conocer la temperatura del lugar en cuestión y si además puede medir la humedad ambiental se convertirá en nuestro aliado,

Para finalizar, todos estos consejos son válidos para un vino que tenga capacidad de un buen envejecimiento como el Marmallejo Tinto Crianza o el Viña Azeniche Tinto Joven porque no valdría con otra clase de vinos que no están elaborados para que duren demasiado tiempo o para envejecer.

En un tiempo donde la tecnología está tan presente en nuestros días, es muy común que el mundo de la enología pueda aprovecharse directamente de todas las ventajas que esto conlleva y no es raro ver un buen número de gadgets, aplicaciones y herramientas que permiten desde una mejor cosecha hasta una mejor cata.

Hablando de catas, no hay duda que la boca, especialmente la lengua, es uno de los mejores instrumentos que hay para apreciar todos los matices, buenos o malos, que tiene el vino, por ello, inspirándose en todo su potencial, han inventado un dispositivo muy especial, una lengua electrónica.

lengua electrónica

Lengua electrónica creada por la UPV

¿Cómo funciona la lengua electrónica?

Su funcionamiento es ciertamente parecido al de la lengua humana y permite conocer cuál es el momento ideal para poder retirar las uvas de la vid y comenzar el proceso de elaboración del vino, con lo que siempre se conseguirá una uva en el mejor estado, lo que repercutirá en la calidad del producto final.

Tiene la capacidad de analizar la cantidad de azúcar de la uva así como su nivel de acidez y también su pH, revelando una información vital para producir un buen caldo. Todo eso está muy bien, pero son muchas personas las que dudan del buen hacer de este dispositivo y creen que lo mejor es la experiencia de un cosechador con años de trabajo en este sector.

A pesar de ello no es una idea pionera dado que ya en el año 2012 se desarrolló otro dispositivo que analizaba los líquidos, aunque no tuvo mucho éxito y finalmente no se llegó a producir. Esto demuestra la total profesionalización de este sector, donde siempre se buscan diferentes formas de producir la mejor uva, en qué momento es mejor recolectarla, etc.

De momento habrá que darle el beneficio de la duda a este dispositivo para ver si realmente cumple con lo que asegura realizar y de ser cierto, seguro que se convertiría en un añadido de gran valor, pero prevalecerá la decisión de una persona experta en ello.