In: Mundo del vino

El decantador tiene una misión muy clara dentro del mundo del vino. Con la decantación se consiguen eliminar las impurezas del vino, algo que suele hacerse principalmente con los vinos con más solera como los “Gran Reserva” por ejemplo.

Decantador de Vino

¿Has utilizado un decantador alguna vez?

Otra finalidad que se busca con el decantado del vino es poder acelerar la suavización de los taninos que se crean de forma natural con el envejecimiento del vino en la botella, por eso es tan importante el decantado.
En el uso del decantador hay diferentes posturas, algunos expertos sugieren que el decantado debe hacerse en toda clase de vinos y otros apuntan a que únicamente debe hacerse con los vinos más selectos, para que mantengan intactas sus cualidades en todo momento.

El método de decantado lleva su tiempo y si la botella es de un vino muy bueno es conveniente colocar la botella en posición vertical dos días antes de abrirla, con lo que se consigue el asiento en el fondo de la botella de cualquier sedimento del vino.

Qué pasa cuando usamos un decantador

El vino se pasa desde la botella al decantador, impidiendo que los posos o cualquier agente que pudiera estar en suspensión en el vino se quede retenido y pase al decantador completamente limpio. Se trata de un producto natural, por lo que es normal que en ocasiones podamos encontrar alguna clase de residuo, pero es completamente inofensivo para la salud.

Además de limpiarlo de impurezas, con la decantación se busca un buen aireado del vino evitando que permanezcan los olores que han acompañado al vino durante todo su envejecimiento, especialmente si son vinos reserva o crianzas, como nuestro Marmallejo.

Ahora que ya sabes qué es lo que sucede cuando usamos un decantador, antes del consumo de un vino reserva o crianza, sigue los siguientes pasos:

  1. Abre con cuidado la botella para evitar agitar esos sedimentos.
  2. Posteriormente pasa el vino hacia el decantador lentamente.
  3. Una vez en él, hay que dejar reposar el vino de media hora a una hora.
  4. Transcurrido el tiempo ya se puede servir sin ningún problema.

Es muy sencillo. ¡Ahora te toca a ti!

 

 

26 Enero, 2015

Historia del sacacorchos

Aunque pueda parecer algo relativamente moderno, la historia del sacacorchos, la cual se remonta allá por el siglo XVII, momento en el que aparecieron los primeros, coincidiendo con el aumento del uso de las botellas de vidrio soplado, las cuales necesitaban un tapón para mantener las cualidades de los vinos que se guardaban en su interior.

A pesar de ello, su uso comenzó a extenderse más con la llegada del siglo XVIII, donde aparecería la botella tal como la conocemos actualmente, lo que permitió su almacenaje en horizontal, por lo que se necesitaba un tapón que impidiera cualquier clase de filtración del vino hacia el exterior.

El más común es el sacacorchos con forma de "T"

La forma más común del sacacorchos es la “T”

Aunque se propusieron diferentes materiales para taponar las botellas, el corcho fue el que finalmente se impuso ante todos y comenzó a ser utilizado en las botellas de vino. Gracias a las características de este material, el contacto del vino con el corcho hará que éste se dilate y selle totalmente el cuello de la botella.

A pesar de que una de las primeras referencias existentes del sacacorchos nos remonta al siglo XVII, no sería hasta un siglo después cuando éste comenzase a ser mucho más utilizado. El estilo siempre ha sido el mismo, una barrena helicoidal que se introduce en el corcho y que con cierta tensión permite su extracción.

Cómo ha evolucionado el sacacorchos

Con el paso del tiempo el sistema no ha cambiado mucho, lo que sí ha sufrido diferentes modificaciones ha sido el diseño, pudiéndolo encontrar en la clásica forma de “T”, con mangos ergonómicos de madera, plástico u otros materiales, con diseños modernos y un gran número de características diferentes como por ejemplo los sacacorchos de una o dos palancas o los de láminas entre otros.

Sus orígenes fueron relativamente sencillos, pero hoy en día el sacacorchos se ha convertido en una pieza indispensable dentro del mundo del vino.

En la actualidad, el vino es una de las bebidas más consumidas del mundo, algo que le ha llevado muchos siglos, porque aunque esta clase de bebida tiene unos cuantos siglos a sus espaldas, tuvo un tiempo en el que otras bebidas le hacían una fiera competencia, especialmente durante el siglo XX donde cerveza y diferentes refrescos, así como café y té, se disputaban ser la bebida más consumida.

La botella más antigua del mundo

¿Te imaginas recorrer una bodega de hace más de 1.650 años?

Cuando echamos la vista atrás nos damos cuenta que es una bebida realmente antigua que ha formado parte de muchos de los acontecimientos de la historia y puede que nos asalte la pregunta de cuál es el vino más antiguo del mundo. A pesar de que hay muchas añadas realmente buenas y con un montón de años de reserva, hay una que sobrepasa a la más veterana.

¿Dónde se encuentra la botella vino más antigua del mundo?

En el museo Histórico Pfalz, de la ciudad alemana de Speyer, alberga la botella de vino más antigua del mundo la cual puede tener nada más y nada menos que 1.650 años de antigüedad, algo de lo que no puede presumir ninguna de las botellas de vino más viejas que haya en la actualidad.

Fue descubierta en el año 1867 y se puede decir que se trata de una botella de cristal sellada con cera y en su interior hay un líquido de extraño color que, obviamente, ya no es vino. Fue enterrada con una persona que se cree que era un noble romano, muy cerca de la ciudad de Speyer.

A pesar de que fue analizada en diferentes ocasiones, nunca ha llegado a abrirse para ser analizada en profundidad, porque seguramente se romperá el cristal, lo que haría que a su vez se echase a perder su contenido, por tanto se ha decidido dejarla como está y exponerla tras una vitrina, recibiendo el reconocimiento como la botella de vino más antigua del mundo.

Un alto porcentaje de los mejores vinos del mundo suelen ser envejecidos en barricas de madera en lugar de los grandes tanques de acero inoxidable. La elección de las barricas es muy sencilla: realza los sabores y los olores de los buenos caldos.

barricas de roble francés

Las barricas, lugar de reposo del vino

¿Por qué se elige el roble francés?

Se elige por su resistencia, por la ausencia de sabores indeseables para los vinos o incluso cambios en cuanto a su coloración. Además la madera de roble cuenta con un olor a madera neutro, algo que no sucede con todas las maderas, y cuenta con altos niveles de tanino, un componente muy importante para el sabor de vino, siempre en las cantidades adecuadas.

El roble francés es muy apreciado y en nuestro país vecino hay grandes robledales compuestos principalmente por roble blanco, el que se suele utilizar para la creación de los barriles donde descansarán los buenos caldos. Dentro de las curiosidades con las que cuenta el mundo del vino relacionado con esta clase de madera, hay que decir que en Francia hay bosques específicos para el mundo del vino.

Lugares como Alliers, Troncais o Nevers entre otros, son los que nutren a la industria de la creación de los barriles y hay que decir que cada uno de los bosques cuenta con robles que otorgan diferentes matices a cada vino y que en ocasiones el caldo no se queda todo el tiempo en el mismo barril sino que es posible que sea trasvasado a otro para aportarle diferentes características.

Pero el roble francés no es el único roble destinado para la fabricación de barriles, también está el roble americano (bastante más barato que el francés) el roble rumano o incluso el roble de la Península Ibérica, todos ellos capaces de aportarle propiedades muy especiales a los vinos que solemos consumir o exportar a otros países.

El enoturismo es una de las muchas formas de viajar que hay actualmente en el panorama turístico y cumple a la perfección con dos de las cosas que más atrae a la gente a la hora de hacer una escapada, una propuesta diferente y la gastronomía, donde el vino es el eje vertebrador y principal protagonista junto a nosotros.

Enoturismo, una nueva forma de hacer turismo

Una nueva forma de hacer turismo

Desde hace unos años hasta ahora, la pasión por el vino ha ido en aumento y ante esta situación, las bodegas y pequeños productores no podían permanecer ajenos a esto y poco a poco se han ido especializando en materia turística, ofreciendo a toda clase de viajero una propuesta muy original y sorprendente.

Es la excusa perfecta para conocer determinado rincón de España por ejemplo, pudiendo pasar unos días conociendo la historia del lugar, sus tradiciones, naturaleza y, por supuesto, visitando una de sus bodegas y conociendo en primera persona todos y cada una de las fases del proceso de la elaboración del vino así como aprender las características de determinados caldos e incluso saber cómo maridarlos con buenos productos de temporada.

Muchas bodegas están dando el paso y adentrándose en el mundo del enoturismo, abriendo las puertas a toda aquella persona que quiera conocer más sobre su producto y aprender más cosas sobre el vino, porque nunca se sabe todo sobre esta bebida tan consumida en el mundo.

Son ideales para viajar en familia, con la pareja, los amigos o incluso en solitario porque no habrá ni un solo segundo para aburrirse, además practicar el enoturismo es algo muy ameno, especialmente si te gusta el vino.

El verano está a la vuelta de la esquina y actualmente estamos en un buen momento para planificar lo que puede ser nuestra próxima escapada. Por tanto, si buscas algo diferente, que te sorprenda y sobre todo, que te deje un buen sabor de boca, no lo dudes y practica el enoturismo, descubrirás por qué está experimentando tal crecimiento desde hace unos años.

Dentro de las muchas clases de uvas que se utilizan en el mundo para la elaboración del vino se encuentra la conocida como Petit Verdot. Se trata de una uva de la cual no se sabe cuál fue su origen exacto pero se cree que fue plantada en nuestro país vecino, Francia, e incluso que haya sido plantada antes que la Cabernet Sauvignon, lo que hace que nos encontremos con una uva casi histórica en esto del vino.

petit-verdot

¿Quieres una copita de Petit Verdot?

Según diferentes estudios se dice que fue pensada para usarse como complemento para los vinos de Burdeos aunque debido a que tiene una maduración bastante tardía esto no se pudo llevar a cabo. Se trata de una variedad minoritaria en la zona de Burdeos y también hay algo de producción en el estado norteamericano de Virginia así como diferentes rincones de Europa, entre ellos España.

La Región de Murcia es una de las Comunidades Autónomas autorizadas para la producción vitícola de esta variedad de uva, muy presente en nuestros vinos como por ejemplo en nuestro Marmallejo Tinto Crianza, compuesto en un 60% de Monastrell y un 40% de Petit Verdot.

¿Cómo es la uva Petit Verdot?

La vid donde crece tiene un gran vigor, de sarmientos largos y requiere emparado. Su brotación es temprana pero su maduración tardía y su tamaño es relativamente pequeño. Gracias a esta uva se pueden elaborar vinos con un intenso color, con potencia y un alto índice de taninos gracias a su riqueza en azúcares. Proporciona frescor y vivacidad y aportan tanto color como cuerpo.

Los vinos elaborados con esta variedad de uva se caracterizan sobre todo por contar con aromas a frutos negros como por ejemplo pueden ser las moras. Además aporta diferentes tonos especiados así como melaza. Tal como su aroma, el vino elaborado con Petit Verdot tiene un sabor complejo, donde pueden encontrarse matices tan dispares como coco, madera dulce o vainilla entre otros.

En el momento de su cata, la boca también experimentará detalles de sabores ligeramente tostados y robles, posiblemente por su envejecimiento y dependiendo de su edad podemos encontrar también matices de cedro.

¿Has probado alguna vez vino hecho con Petit Verdot? Si has probado nuestro tinto crianza la respuesta es muy fácil.

En un tiempo donde la tecnología está tan presente en nuestros días, es muy común que el mundo de la enología pueda aprovecharse directamente de todas las ventajas que esto conlleva y no es raro ver un buen número de gadgets, aplicaciones y herramientas que permiten desde una mejor cosecha hasta una mejor cata.

Hablando de catas, no hay duda que la boca, especialmente la lengua, es uno de los mejores instrumentos que hay para apreciar todos los matices, buenos o malos, que tiene el vino, por ello, inspirándose en todo su potencial, han inventado un dispositivo muy especial, una lengua electrónica.

lengua electrónica

Lengua electrónica creada por la UPV

¿Cómo funciona la lengua electrónica?

Su funcionamiento es ciertamente parecido al de la lengua humana y permite conocer cuál es el momento ideal para poder retirar las uvas de la vid y comenzar el proceso de elaboración del vino, con lo que siempre se conseguirá una uva en el mejor estado, lo que repercutirá en la calidad del producto final.

Tiene la capacidad de analizar la cantidad de azúcar de la uva así como su nivel de acidez y también su pH, revelando una información vital para producir un buen caldo. Todo eso está muy bien, pero son muchas personas las que dudan del buen hacer de este dispositivo y creen que lo mejor es la experiencia de un cosechador con años de trabajo en este sector.

A pesar de ello no es una idea pionera dado que ya en el año 2012 se desarrolló otro dispositivo que analizaba los líquidos, aunque no tuvo mucho éxito y finalmente no se llegó a producir. Esto demuestra la total profesionalización de este sector, donde siempre se buscan diferentes formas de producir la mejor uva, en qué momento es mejor recolectarla, etc.

De momento habrá que darle el beneficio de la duda a este dispositivo para ver si realmente cumple con lo que asegura realizar y de ser cierto, seguro que se convertiría en un añadido de gran valor, pero prevalecerá la decisión de una persona experta en ello.

El vino tiene una gran aceptación en todo el mundo, incluso en países donde hace no demasiado tiempo apenas se consumía o apenas tenía repercusión. No hay nada como un buen vino para acompañar unas tapas, una comida o una cena, como nuestro Marmallejo tinto crianza. ¿A quién no le gusta ir de tapas y beberse un vino de calidad? En muchos países encontramos esta misma opinión, rincones como Francia, Portugal, Italia o Alemania por ejemplo.

A pesar de ello, ninguno de estos países es el mayor consumidor de vino del mundo. Hay un país donde el vino se bebe por doquier, pero no se acompaña con delicias gastronómicas sino más bien “celestiales”. El lugar del mundo donde más vino se bebe es en el Vaticano, donde la media de consumo se dispara hasta los 74 litros por persona, datos que se desprenden de un estudio llevado a cabo por el Wine Institute of California.

donde más vino se bebe, en el Vaticano

Vino de misa

¿Por qué el vino se bebe tanto en este rincón del mundo?

Hay muchas hipótesis sobre la respuesta a esta pregunta, pero las más claras son que, a pesar de que su población son apenas unos 850 habitantes, el vino es uno de los ingredientes principales en las ceremonias en la iglesia, presente prácticamente en todas y cada una de ellas.

Otra de las razones es porque la población es muy mayor y el vino tiene una gran raigambre, especialmente cuando se realizan comidas en grupo, donde se beben grandes cantidades de vino. A ello hay que sumar la carencia de impuestos, lo que hace que los buenos vinos no sean tan caros como en otros destinos del mundo.

Tras el Vaticano, los países que más vino consumen son Luxemburgo, con 56 litros por persona al año y en tercer lugar está Andorra, con 44 litros de media por persona cada año.

España, primero en el ranking de productores por superficie plantada en la última campaña 2013/2014  y segundo exportador mundial en términos de volumen, se encuentra en el puesto 31, con una media de 31 litros al año. ¿Conocías estos detalles?