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A la hora de degustar vino hay que utilizar el olfato, donde recibiremos mucha información de lo que vamos a beber y nos aportará muchos matices. Obviamente no todo el mundo sabe cómo oler el vino ni tampoco qué es lo que tiene que encontrar oliéndolo, por ello es necesario practicar mucho para ir reconociendo poco a poco esos matices que hacen tan característico a un buen vino.

La importancia de oler el vino

¿Hueles el vino antes de beberlo?

¿Qué olores nos encontraremos en el vino?

Son tantos los olores principales que podemos encontrarlos en el vino que aunque enumeremos muchos, seguramente no estarán todos, pero los más característicos son los olores a hierbas, frutos, vegetales, flores e incluso los químicos. Nos encontraremos con olores de canela, menta, hierba recién cortada, tomates frescos, flores, cítricos, frutas y todo un abanico de olores característicos.
Un detalle que hacen muchas personas a la hora de oler un vino es oler el corcho, algo con lo que muchos expertos no están de acuerdo dado que un corcho no puede proporcionar otra información que no sea si está contaminado por un hongo. El corcho solamente debe oler a corcho; si se quiere conocer el estado del vino lo mejor es saborearlo.
La mejor forma de oler el vino es realizando profundas inspiraciones, donde cada una de ellas nos proporcionará la información de cada vino que olamos. Eso sí, no hay que hacerlo más de dos o tres veces porque la nariz puede fatigarse.
Es muy importante tener en cuenta que el olfato es, junto al gusto y a la vista, uno de los sentidos más importantes para percibir los muchos detalles que proporciona un buen vino, por tanto si estamos constipados o incluso si tenemos anosmia, aunque sea muy ligera, no tendremos la oportunidad de percibir todos los detalles, para lo que hay que estar en perfectas condiciones.

Falta apenas un mes para que se celebre uno de los días más románticos del año, San Valentín, donde los enamorados y enamoradas de todo el mundo profesan su cariño mutuo con agasajos en forma de regalos y alguna que otra sorpresa que refrende el amor entre ambos.

¡Chin-chin por los enamorados!
¡Chin-chin por los enamorados!

Son muchas las propuestas posibles para tener en cuenta en este día tan especial para muchas personas y una de ellas es preparar una cena romántica a la luz de las velas, con alguna elaboración gastronómica especial, algo que no se haya hecho nunca o solo se haga en contadas ocasiones; eso sí, todo ello pudiendo acompañarlo de un vino de la máxima calidad como nuestro Tinto Crianza Marmallejo.

A muchas personas les gusta el vino a la hora de comer o de cenar, por lo que puede ser un estupendo detalle en ese momento tan romántico que todo enamorado espera pasar en ese día tan especial, aunque siendo sinceros, tanto el amor como el vino pueden, y deben, ser degustados en cualquier momento del año.

¿Qué vino elegir para esta cita tan especial?

No importa si se elige un vino tinto Begastri o un rosado Azeniche, si se prefiere un espumoso o un “frizzante amabile”. Todo depende de los gustos de cada uno, por lo que siempre encontraremos uno que se adapte a nuestros gustos.

Hay bodegas que han creado vinos especiales de cara a esta celebración, aunque no se trata de otra cosa que una estrategia comercial donde a los vinos les ponen nombres sugerentes, con palabras relacionadas con amor, corazón o beso entre otras.

Pese a ello, se siguen vendiendo muchos vinos “románticos” de cara a estas fechas. Lo importante es culminar una buena comida o cena con un brindis especial con tu pareja.

Todos sabemos que el vino es un producto perecedero y se puede estropear estando incluso en la botella. Sería una pena desperdiciar un buen caldo por no tener en cuenta unos mínimos consejos sobre cómo conservar el vino. Con esto conseguiremos degustar el vino en las mejores condiciones.

Cómo conservar el vino

Una vinoteca es un buen lugar para conservar un vino

La mejor forma de conservarlo para que tenga durante más tiempo sus propiedades es teniendo una vinoteca, aunque no todo el mundo dispone de ella, pero no hay problema porque se pueden poner en marcha otras opciones para su conservación y una de ellas, muy importante, es alejarlo de fuentes de calor o demasiado frío, olores o incluso la luz solar, dado que ésta puede provocar reacciones químicas que afectarían negativamente al vino.

La humedad relativa también juega un papel determinante a la hora de conservar el vino y debe estar entre un 65 y un 80%, fácilmente obtenibles gracias a humidificadores, pero siempre teniendo especial cuidado en no crear un ambiente demasiado húmedo porque arruinaría el vino.

Para conservar el vino en buen estado, las botellas siempre deben estar boca abajo o en posición horizontal para tener contacto con el corcho, con esto se evita que se seque y se mantenga en buen estado. Un corcho seco se agrietará y permitirá la entrada del aire o incluso que caigan pequeños trozos al vino, estropeándolo.

Si se quiere profundizar un poco más sobre el vino y su conservación, tener un termómetro cerca de donde se encuentre el caldo nos ayudará a conocer la temperatura del lugar en cuestión y si además puede medir la humedad ambiental se convertirá en nuestro aliado,

Para finalizar, todos estos consejos son válidos para un vino que tenga capacidad de un buen envejecimiento como el Marmallejo Tinto Crianza o el Viña Azeniche Tinto Joven porque no valdría con otra clase de vinos que no están elaborados para que duren demasiado tiempo o para envejecer.