enero 2015

26 enero, 2015

Historia del sacacorchos

Aunque pueda parecer algo relativamente moderno, la historia del sacacorchos, la cual se remonta allá por el siglo XVII, momento en el que aparecieron los primeros, coincidiendo con el aumento del uso de las botellas de vidrio soplado, las cuales necesitaban un tapón para mantener las cualidades de los vinos que se guardaban en su interior.

A pesar de ello, su uso comenzó a extenderse más con la llegada del siglo XVIII, donde aparecería la botella tal como la conocemos actualmente, lo que permitió su almacenaje en horizontal, por lo que se necesitaba un tapón que impidiera cualquier clase de filtración del vino hacia el exterior.

El más común es el sacacorchos con forma de "T"

La forma más común del sacacorchos es la “T”

Aunque se propusieron diferentes materiales para taponar las botellas, el corcho fue el que finalmente se impuso ante todos y comenzó a ser utilizado en las botellas de vino. Gracias a las características de este material, el contacto del vino con el corcho hará que éste se dilate y selle totalmente el cuello de la botella.

A pesar de que una de las primeras referencias existentes del sacacorchos nos remonta al siglo XVII, no sería hasta un siglo después cuando éste comenzase a ser mucho más utilizado. El estilo siempre ha sido el mismo, una barrena helicoidal que se introduce en el corcho y que con cierta tensión permite su extracción.

Cómo ha evolucionado el sacacorchos

Con el paso del tiempo el sistema no ha cambiado mucho, lo que sí ha sufrido diferentes modificaciones ha sido el diseño, pudiéndolo encontrar en la clásica forma de “T”, con mangos ergonómicos de madera, plástico u otros materiales, con diseños modernos y un gran número de características diferentes como por ejemplo los sacacorchos de una o dos palancas o los de láminas entre otros.

Sus orígenes fueron relativamente sencillos, pero hoy en día el sacacorchos se ha convertido en una pieza indispensable dentro del mundo del vino.

Falta apenas un mes para que se celebre uno de los días más románticos del año, San Valentín, donde los enamorados y enamoradas de todo el mundo profesan su cariño mutuo con agasajos en forma de regalos y alguna que otra sorpresa que refrende el amor entre ambos.

¡Chin-chin por los enamorados!
¡Chin-chin por los enamorados!

Son muchas las propuestas posibles para tener en cuenta en este día tan especial para muchas personas y una de ellas es preparar una cena romántica a la luz de las velas, con alguna elaboración gastronómica especial, algo que no se haya hecho nunca o solo se haga en contadas ocasiones; eso sí, todo ello pudiendo acompañarlo de un vino de la máxima calidad como nuestro Tinto Crianza Marmallejo.

A muchas personas les gusta el vino a la hora de comer o de cenar, por lo que puede ser un estupendo detalle en ese momento tan romántico que todo enamorado espera pasar en ese día tan especial, aunque siendo sinceros, tanto el amor como el vino pueden, y deben, ser degustados en cualquier momento del año.

¿Qué vino elegir para esta cita tan especial?

No importa si se elige un vino tinto Begastri o un rosado Azeniche, si se prefiere un espumoso o un “frizzante amabile”. Todo depende de los gustos de cada uno, por lo que siempre encontraremos uno que se adapte a nuestros gustos.

Hay bodegas que han creado vinos especiales de cara a esta celebración, aunque no se trata de otra cosa que una estrategia comercial donde a los vinos les ponen nombres sugerentes, con palabras relacionadas con amor, corazón o beso entre otras.

Pese a ello, se siguen vendiendo muchos vinos “románticos” de cara a estas fechas. Lo importante es culminar una buena comida o cena con un brindis especial con tu pareja.

13 enero, 2015

Las calorías del vino

La ingesta de alcohol suele ser uno de los lastres para muchas personas a la hora de perder peso y todos sabemos que el alcohol tiene calorías, pero no por ello hay que dejar de beber radicalmente un producto como el vino por ejemplo. Ya vimos en un post anterior algunos beneficios del vino. Lo único es que tendremos que controlar más la cantidad que se bebe y llevar un control sobre las calorías que esto nos aporta.

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Una copa de vino tiene sus benefícios

Está demostrado médicamente que las sustancias del vino aportan una gran cantidad de beneficios al cuerpo, pero también calorías. ¿Cuántas calorías aportan las diferentes clases de vino?

Vino tinto

Son muchas las clases de vino tinto que hay y cada una con su índice de calorías, unas más y otras menos, aunque el vino tinto se mueve en un margen más o menos estable de calorías. Una copa de vino de unos 150 mililitros tiene un índice de calorías que ronda entre las 80 y las 110.

Hay que tener en cuenta si el vino se mezcla con refresco o con gaseosa, lo que hará que las calorías aumenten, por lo que si se quiere llevar un estricto control de las calorías, lo mejor es consumirlo solo.

Vino rosado

El vino rosado cuenta con un índice calórico que ronda entre las 70 y las 100 calorías por cada copa de 150 mililitros. Por otro lado hay que tener en cuenta si es de aguja o espumante, lo que puede aumentar este índice.

Vino blanco

Para finalizar, el índice calórico del vino blanco se encuentra entre las 100 y las 120 calorías y depende de si es espumoso, dulce, etc. Otros vinos que no hemos incluido en esta lista son los dulces como el oporto, mistela, etc., los cuales tienen un alto índice de calorías, por lo que si se quiere bajar de peso hay que limitar al máximo su consumo.